
A finales de los años ‘80, se convirtió en necesidad potenciar la digitalización del sonido más allá de los formatos existentes. Una de las prioridades era crear un sistema de compresión, ya que el formato WAV que hasta ese momento se utilizaba, requería mucho espacio en disco, algo que dificultaba su almacenamiento y transporte.
El laboratorio alemán Fraunhoffer IIS fue el encargado de llevar a cabo esta compresión, basándose en las limitaciones conocidas del oido humano. Dado que no somos capaces de percibir ciertas frecuencias en determinado rango, la solución fue eliminar todo sonido que se encuentre en las mismas, lo cual permitiría reducir espacio sin perder calidad.
En el año 1992, el Moving Picture Experts Group lo lanzó a modo de nuevo estandar de audio en la red, bautizándolo como MPEG-1 Audio Layer 3, lo cual fue abreviado más adelante como MP3.
Rápido y ¿Gratis?:
Para los internautas, la aparición del MP3 significó gran facilidad a la hora de compartir archivos de música, creándose incluso programas dedicados a intercambiar archivos MP3, siendo pionero el infame Napster, una aplicación P2P de auge en el año 2000 que fue victima de acusaciones por parte de los propietarios de derechos de autor sobre las canciones compartidas en forma ilegal.
Sin embargo, esta sucesión de juicios hizo que la aplicación se volviera más popular y se creara una cultura a favor de la “libre información” y el “compartir con libertad“. A fines del 2001, Napster recibió la orden judicial de cerrar y sus autores quedaron realmente endeudados.
Por otro lado, los usuarios migraron a otras aplicaciones, como Kazaa, Morpheus y el aún comunmente utilizado Ares. Esto último terminó de consolidar el MP3 como el formato de archivo mejor balanceado entre su calidad de sonido y su peso.
Surge un mercado:
Ante el avance tecnológico dado en los teléfonos móviles y la creación de diversos dispositivos portatiles como el iPod de Apple, las discográficas lograron amigarse con esta nueva manera de escuchar música, por lo que comenzaron a vender las descargas de canciones en formato MP3 a través de sitios como Amazon, Juno Records y Itunes Store. Hoy en día se trata de un mercado ampliamente rentable, sobre todo en Estados Unidos.
Algunos grupos musicales independientes distribuyen voluntariamente sus canciones en MP3 a través de aplicaciones P2P para obtener popularidad y así mejorar sus ventas discográficas.
El futuro:Con la popularización del formato, todos los dispositivos multimedia se vieron obligados a incorporar compatibilidad con el mismo, y el término “MP3” empezó a usarse para designar a cualquier archivo utilizado para digitalizar música (recordemos que existen otros como OGG Vorbis y el arcaico Waveform Audio Format) e incluso a los dispositivos portátiles genéricos cuya masificación terminó por desterrar del mercado al reproductor portatil de CDs.
Luego cuando esos dispositivos comenzaron a incorporar video, pasó a llamárseles “MP4” (porque algunos soportaban este otro tipo de archivo), y luego “MP5” con la incorporación de cámara fotográfica, lo cual no tiene sentido alguno y es sólo una curiosidad a resaltar.
La estandarización del MP3 no implica su perpetuidad: En esta era de mayores pretensiones en cuanto a velocidad y calidad de los contenidos multimedia, es cuestión de tiempo para que un nuevo formato reclame su lugar en la red.